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“Si te mueve la pasión eres capaz de todo”. Eusebio, Juan Carlos y la fórmula del éxito en fútbol y en empresa


“El fútbol me apasionaba desde niño, soñaba con ser futbolista, y yo creo que esa pasión me movió a encaminar mi vida al fútbol”. La pasión es una de las variables necesarias para la fórmula del éxito, según Eusebio Sacristán, “Si te mueve la pasión eres capaz de todo”.  Pero no la única. “Yo tenía mis condiciones y siempre tuve claro que las tenía que aprovechar al máximo. Tenía buena técnica, me gustaba más que nada la pelota y desde niños practiqué y practiqué y conseguir suplir mi debilidad física sacando el máximo rendimiento a otras cualidades”. Otra variable más, inteligencia para aprovechar bien los recursos personales. “La inteligencia es importantísima para aprovechar lo que tu tienes, no sirven las excusas”.

Estas dos variables, pasión e inteligencia, estaban también en la fórmula de Juan Carlos Rodríguez. “No sabía hacer las cosas si no las hacía al 100%. Si había alguien mejor que yo tenía que saltar más que yo, correr más que yo… Cuando uno hace las cosas dando el 100% tiene una probabilidad muy alta de que le salgan bien las cosas”.

A lo largo de los 90 minutos de charla de Eusebio y Juan Carlos, en la Cámara de Segovia, (pincha aquí para ver el calendario de charlas de la Fundación Eusebio Sacristán en las Cámaras de Comercio de Castilla y León), el tiempo que dura un partido, aparecen otras variables importantes e igualmente necesarias para que la fórmula funcione, como la capacidad de disfrutar de lo que uno hace, la actitud para trabajar en equipo, la determinación, la bondad…

“Me han preguntado muchas veces que ha sido lo más importante de mi carrera deportiva y siempre digo que el haber podido disfrutar del fútbol, por encima del dinero, de los títulos y del reconocimiento social”, explica Eusebio. Esa capacidad de disfrutar de lo que uno hace te lleva más cerca del éxito, y también la incluyó en la fórmula al acabar su carrera como jugador. “Acabar tu carrera deportiva con 38 años puede ser un trauma… tienes toda la vida por delante y has sacrificado toda tu vida por el fútbol. En mi caso me reconvertí en entrenador. Me decían que no serviría, que era demasiado bueno para ser entrenador, pero con Frank Rijkaard aprendí que se puede ser la bondad personificada y basar el modelo de entrenamiento en la comunicación, en un buen ambiente en el vestuario. Ahí vi que se puede liderar desde la bondad”.

“Entrenar es mucho más que conocimientos técnicos y experiencia en un campo…entrenar es liderar y tienes que ser buena persona para transmitir y comunicar. El equipo es el reflejo del entrenador, y esto también se aplica en las empresas”. Añade Eusebio otra variable más a la fórmula, la capacidad de comunicar y de transmitir lo que uno siente. Y de hacer fuerte un equipo de trabajo. “Es fundamental delegar en  cada uno, saber que todos somos importantes y necesarios, y saber analizar en grupo lo que estamos haciendo mal.

A una situación así se tuvieron que enfrentar los dos, Eusebio y Juan Carlos, en su etapa como jugadores del Real Valladolid. “Hemos tenido vidas paralelas, llegamos juntos al Atlético de Madrid, casi juntos al Barca, al RV… aunque yo siempre tuve la sensación de que a él le costaba menos, de que para él era más fácil”, bromeó Juan Carlos.

Hablaron los dos ex futbolistas de otros componentes necesarios para llegar a la excelencia, y son humildad -y aquí recordaron aquella final contra el Milan en Atenas que perdieron por 4-0- y capacidad para convertir un fracaso en un aprendizaje.

Lo que si que no está en la fórmula es la suerte. “No creo en la suerte, creo en las energías. La energía que consigues si todos se sienten importantes, si funciona el equipo, si cada uno da lo mejor de sí mismo es la que te lleva al éxito. Creo en la energía”, reconoció Eusebio.

La fórmula del éxito en el fútbol queda así. Éxito = pasión, inteligencia, entrega, determinación, actitud, trabajo en equipo, humildad y gestión del fracaso. Una fórmula que se puede aplicar a cualquier grupo, un equipo deportivo o una empresa. Una organización laboral o la familia. En definitiva, valores del deporte que se deben exportar. Y es lo que pretenden, junto con el resto de patronos, desde la FES. Exportar a la sociedad lo que el fútbol les ha dado, con niños, mayores, colectivos en exclusión, empresas… “Tenemos esa obligación, hemos sido unos privilegiados y ¿cómo no compartir esas vivencias con el resto de la gente?

 

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